Andrea Romero con un reportaje sobre la manera en que podemos reducir la cantidad de basura que tiramos mientras disfrutamos de una taza de café.
El mundo continúa generado más y más basura con el planeta produciendo billones de toneladas de basura cada año que termina en vertederos contribuyendo a la crisis climática de nuestro planeta.
Hay una manera en que podemos reducir la cantidad de basura que tiramos mientras disfrutamos de una taza de café.
Se conocen como "Repair Café" o Cafés de reparación.
Los Cafés de reparación
Existen eventos comunitarios en donde la gente viene en busca de una nueva vida para ese objeto dañado que están a punto de tirar a la basura.
“Es un movimiento de sostenibilidad y de repensar las cosas que tenemos y de consumir menos y tirar menos”, aseguró Rocío Salceda, quien tiene un Café de reparación.
Rocío Salceda comenzó con un Café de reparación en la cuidad de Nueva York hace 2 años, uniéndose a un movimiento internacional que comenzó hace más de 15 años.
“Comenzó en Amsterdam en el 2009. Hay alrededor de 3,000 en el mundo pero este es el único en Nueva York, en la ciudad", dijo Salceda.
En el barrio, Rocío reúne cada mes a expertos en distintas disciplinas como la ingeniería eléctrica, la restauración y la costura.
"Quizás es un objeto importante para ellos o quizás es un objeto un poco caro o algo especial que no quieren tirar, que lo quieren reparar. Vienen aquí, se toman un café y se sientan con un voluntario”, explicó.
Consiste en reparar lo que está roto
Un voluntario como Miguel Rivera que desde pequeño tenía pasión por arreglar lo que estaba roto.
“Tocadiscos, VHS, todo lo que era electrónico, los abría , me gustaba eso", sostuvo Rivera.
Por otro lado, Rocío Salceda mencionó los objetos que usualmente se reparan.
"Lo típico que reparamos son cosas como tostadoras y aspiradoras, los típicos electrodomésticos de la casa. Pero si que de vez en cuando viene gente con alguna cosa especial".
Asimismo, en manera de minutos Miguel logró conseguir el cargador que necesitaba la aspiradora robótica y hizo funcionar el reloj.
“Es un lugar de aprendizaje, es un lugar, un espacio colaborativo de intercambio de conocimiento, donde todo el mundo es bienvenido. No necesariamente tiene que traer algo, sino aprender sobre cómo dar vida más larga a los objetos que tenemos y esa relación con nuestras propias cosas y con el valor de las cosas que tenemos a nuestro alrededor", aseguró Salceda.
